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Introducción

PROPÓSITO DE ESTA WEB


En estas páginas, he pretendido contar algo de la historia y costumbres de Tablado. La mayoría de la información procede de su propia gente, por lo que nada de lo escrito ha que ser considerado como absolutamente cierto.

Una inmensa mayoría de las historias las he vivido
yo personalmente, muchas me las contaron mis padres, familiares y amigos y otras se las habían contado a los que me las cuentan a mi.......

Esta Web nace, exclusivamente, con la humilde intención de rendir homenaje a
unas gentes, una cultura y, sobre todo, a una de las tierras más fuertes y, a la vez, más sensibles del mundo.

Vaya desde aquí, finalmente, mi agradecimiento a todas las personas que, de una u otra manera, han hecho posible que esta página sea una realidad.

 

En el año 1849 Pascual Madoz, en el Diccionario geográfico de España, tomo XLV. Madrid, refiriéndose a Tablado mencionaba que en un siglo de existencia había aumentado tan solo en ocho vecinos.

 
La abuela Esperanza. Tablado año 1960


El diccionario geográfico decía así: "San Luis de Tablado.- P. En la Prov. Y dioc. de Oviedo, part. Jud. de Grandas de Salime, ayunt. de Ibias. Sit. en el llano de una alta montaña. Tiene unas 40 casas y una iglesia dedicada a dicho santo, la cual es hijuela de la parr. de Santiago de Degaña. Prod. maíz, centeno, patatas y pastos; se cría ganado vacuno y lanar. Ind. la agrícola, arriería y dos molinos harineros impelidos por las aguas de un arroyo inmediato. Pobl. 42 vecinos = 210 almas".
 

En el año 1920 Tablado, lugar, contaba con 71 edificios habitados y 319 habitantes de hecho; Corralín, aldea, con 10 edificios y 96 habitantes; Sisterna, lugar, con 47 y 245, y El Bao, lugar, con 41 y 199.
 

Poco habríamos de añadir a esto si tratáramos de hacer hoy una nueva descripción geográfica. Cabe únicamente hacer notar el paso al Ayuntamiento de Degaña y por tanto al partido judicial de Cangas del Narcea y su dependencia eclesiástica de Ibias. Por lo demás, la descripción de Pascual Madoz coincide casi exactamente con la actual realidad.

 

 

Las primeras noticias sobre el origen histórico de estos pueblos del apartado rincón asturiano, se pueden leer en una obra de Octavio Bellnut. Asturias, tomo III, pag. 266. Gijón, 1900. "Citase a la aldea de Corralín como sitio de grandes trabajos mineros, al parecer de la época romana.

 

Allí, se cortó una gran sierra por su centro y se notan señales y restos de grandes presas, que viene desde muy lejos, y mueren en labores indicadas. Quedan, además, hornos profundizados en las demás peñas, grandes cañerías, algunos empedrados y otras señales de aquellas lejanas obras. Con estas parecen tener relación otros vestigios del pueblo romano, que se encuentran río arriba a 6 Km. de distancia entre Larón y Viliella, pueblos de Cangas de Narcea, donde, en el punto llamado Arnosa, se ve como una piedra sepulcral dedicada a Lucio Valerio Postumo, natural de Uxama, actual Burgo de Osma (Soria) y que muchos recuerdan haber visto montada sobre cuatro mojones con esta inscripción:"L. Valerius / Postumus / UX.AN(NOS) L) H(IC) S(ITUS) EST./ S(IT) T(IBI) T(ERRA) L(EVIS).". "Aquí yace Lucio Postumo, de Uxama, de 50 años. Que la tierra te sea leve". Todo esto demuestra el interés de Roma sobre esta comarca aurífera.

 

Lapida funeraria   La Calecha 1960  La tia Baselisa


L
as otras memorias del actual concejo de Degaña, ya pertenecen al terreno de la Edad Media y principios de La Edad Moderna, donde aparecen Degaña y Cerredo como dos jurisdicciones o señoríos de la vieja y nobilísima familia de los Quiñones, tan enseñoreados durante mucho tiempo en grandes territorios asturianos.

En cuanto a la riqueza natural de la comarca, en 1927 el ingeniero D. Jesús Alberro Berasátegui, hizo un estudio de la región describiéndola del siguiente modo: "La zona que nos ocupa es de una importancia minera extraordinaria, pues abundan toda clase de minerales - oro, plata, radium, hierro, zinc, antimonio, etc., y hasta carbón". "Existen en el Corralín unos importantísimos trabajos romanos para la extracción de oro procedente de cuarzo aurífero". Existía una vía romana empedrada que, procedente del mar, llegaba hasta los mismos puntos de trabajo. Igualmente se conservaban a media ladera de la montaña los amplios canales que recogiendo las aguas de las montañas, desde bastante distancia, las conducían al centro de las canteras de explotación.


El sistema de explotación de los grandes filones verticales de cuarzo aurífero, con los pocos elementos de que disponían en aquel tiempo, era el siguiente: hacían grandes hogueras junto a los filones que deseaban deshacer, hasta el punto de que éstos llegaran a un alto grado de temperatura, y era entonces cuando procedían a la apertura de las compuertas de los canales de agua, que al caer sobre los filones a gran temperatura provocaban su resquebrajamiento y separación, pasando acto seguido a molinos de pequeñas dimensiones, donde el cuarzo era completamente pulverizado para después separar su parte aurífera ya de modo definitivo. Se calcula que se explotaron por este sistema varios millones de toneladas de mineral. De la riqueza aurífera de estos cuarzos da fe el resultado de los análisis efectuados en París en año 1927, como consecuencia de los cuales vino una expedición de ingenieros franceses que procedió al estudio de una posible explotación tan pronto como las vías de comunicación lo permitiesen.


Según crónicas de 1945, "como entidad perteneciente a la hijuela de San Luís de Tablado, aparece el pequeño lugar del Corralín, con una población de 92 habitantes y situado a 10 Km. de Degaña, en el ángulo que con el valle de los Cunqueiros forma el valle que mira al alto del Rañadoiro, estando bañado por un riachuelo que confluye mas adelante con el que corre por el valle cunqueiro para aportar juntos sus caudales al río Ibias". En este lugar, aún hoy, se pueden ver con admiración y asombro las grandes obras que los romanos habían realizado. En una ladera de la montaña que circuye al Corralín, situado en un hoyo profundo, semejante a un gran tazón, hay grandes labores mineras de las que se cree que los romanos han extraído abundante cantidad de oro. Era frecuente oír recitar a los viejos del lugar:
 

Corralín
cuenca de oro
tiras una piedra
y es un tesoro

 

  La Calecha año 1960  Coche en la Calecha 1960


R
epetidas veces, los vecinos  intentaron, mediante excavaciones profundas, encontrar el origen de cañerías subterráneas, que se dejaban ver muy cerca del pueblo, pero la magnitud de la empresa y las frecuentes riadas han impedido satisfacer su deseo.

Las dificultades naturales de Tablado, en constante oposición contra el quebrado terreno, cubierto durante gran parte del invierno por abundantes nevadas, unidas al espíritu emprendedor y mercantil que anima a sus habitantes, han permitido una emigración constante en perjuicio del desarrollo normal de la población.


D
esde la Calecha se distribuyen las 4 calles que configuran Trabao:

 

                                                                                 Calle de la Fuente ó A Fonti
                                                                                 Calle de las Cancillas o Canciedas

                                                                                 Calle del Río
                                                                                 Calle arriba de la Villa o Picovida

 

 

Determinación de los topónimos oficiales del concejo de Degaña

 

Desde el día 13 de Mayo de 2009 estos son los nombres oficiales de las localidades del Concejo de Degaña. Según Decreto 32/2009, de 22 de abril, de la Consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias por el que se determinan los topónimos oficiales del Concejo. También quedan determinados los nombres oficiales de los barrios. 
 

NOMBRE OFICIAL DESDE AHORA

Trabáu

El Cachiqueiru

A Calecha

El Camín da Brigüeña

As Canciel.las

El Fondu’l L.lugar

A Fonte

A Peralsestu

El Picavil.la

El Rincón

El Trel.lafonte

El Corralín

El Corralín d’Abaxu

El Corralín d’Arriba


Casas de Tablado años 1950-1960

 


Casas de Tablado año 2014

 

 


Todos en Tablado años 1960

 

Esta es una foto muy antigua, facilitada por Casa Cipriano. Fue tomada alrededor de los años 60. En ella podemos ver, posando en la Calecha, a una parte importante de los habitantes de Tablado de esa época. Resulta muy difícil identificar a todas las personas. Espero que cada uno de los interesados puedan verse y reconocerse.

En ella se identifican perfectamente la Casa Picasuela, Michín, Nacia y el Pendechón de Cilisto.

 

Trabao años 60. Todos en la Calecha

 

 

OTRAS FOTOS ANTIGUAS DE TABLADO
 

 

    El tío Vitán con los danzantes de Tablado. 1930

El tío Vitán de Tormaleo con los danzantes de Tablado, hacia 1930. Destaca el gran tambor de aspecto artesanal.

 

Danzantes de Tablado año 1942

 

 

Danzantes de Tablado con Rufino. 1930

Danzantes de Tablado año 1943. El tambor, de aspecto artesanal, es distinto del que tenía Vitán.

DERECHA-IZQUIERDA
Salustiano, Doro y José de Xipón de arriba, José Barzalón,  Enrique y Gerardo Frandalis, el tío Francisco tamboriteiro, Joaquín de casa Paco, José Antón de casa Antón, Gregorio, José Vallejo, José del Buelo, Manolo Carlois.

                                                           (Gracias a Pilar de Xipón por facilitarme los datos de estas fotografías)

Curiosidades

Los veranos en el pueblo de mi abuela: Tablado


Tengo el recuerdo de la abuela Esperanza de riguroso negro, delicada de salud por su diabetes y la vista con cataratas, pero siempre con energías y sobre todo su mal genio. A pesar de los cuarenta años transcurridos desde su fallecimiento no se me olvida los ganchos de atizar la lumbre de aquella cocina de carbón y “marorus” que me arrojaba a la cabeza en su casa de Capitán Losada en Ponferrada, con algún que otro acierto, y las continuas regañinas que me daba. Pero mi abuela no era ni mala ni violenta, si muy exigente, recta y motivadora, condiciones que descubrí con la convivencia que manteníamos. Su pasión era ir a su pueblo, TABLADO, allá en las montañas de Asturias, el paraíso del lobo, el oso, y el urogallo, donde estaba su casa: casa Frandalis, donde el tiempo se había parado. Llegado el mes de junio le decía a mi madre “anda Sofía que tenemos que ir a “Trabao”. Mi madre le contestaba que cuando los niños acabaran el colegio. En ese día tan deseado, comenzaba la metódica tarea siempre supervisada por ella, de hacer maletas – aquellas maletas amarillas con franjas marrón – llenas de ropa, cajas de cartón repletas de alimentos y conservas, todo ello bien atado con “barazas” para que nada se perdiera en el viaje. El punto de partida era la estación de La Minero, distante escasos 200 metros de la casa de la abuela Esperanza y el destino Villablino. La duración del trayecto 2 horas 30 minutos en recorrer los 65 Kilómetros. Cuantas veces nos llevó a esa estación a respirar el vapor de las maquinas a las 5 de la tarde, hora de llegada de regreso del tren desde Villablino, recetado por el medico cuando teníamos catarro en el pecho o mucosidad, anticipo de los modernos humidificadores. Salía el tren minero a las 12 del mediodía, al banderazo rojo del jefe de estación, el fogonero con mono y gorra azul tiznados de negro; la maquina de carbón y a vapor, los asientos incómodos y de madera a tablillas y el revisor Sr. Villaverde, con su gorra negra y hojas de roble plateadas, controlando eficazmente los billetes del escaso pasaje que en él viajábamos. Después de innumerables paradas en estaciones como Cubillos, Matarrosa, Toreno, Páramo, Corbón, Palacios, Cuevas del Sil..., puntualmente a las dos horas y media tenia la llegada a Villablino. En la fonda, frente a la estación, los menús eran abundantes y copiosos: enormes fuentes de patatas fritas con filetes de ternera sabrosos y humeantes, el vino con gaseosa amarilla de la marca KONGA. De allí salía la línea “Cosmen” que nos llevaría hasta Degaña. Nuestra llegada era avisada con suficiente antelación por medio de carta a Tablado, bien algún familiar o vecino allegado, quien nos esperaba en Degaña con el burro o el macho. En ellos se cargaban las maletas y las cajas, así como los niños pequeños, hasta llegar a Tablado. Los demás andando cuesta arriba 6 kilómetros, y por turnos nos cogíamos al rabo del animal hasta la subida de la Collada. Años más tarde era nuestro primo Manolo de Cipriano Q.E.P.D. quien en su DKW plateada nos llevaba a Tablado desde Ponferrada; yo mismo cuantas veces he viajado en esa DKW al reparto del pimentón el “Colorín” y los chocolates “H. Granell”, por las tierras del Bierzo. En el alto de la Collada mi abuela se sentía en la Gloria, con prisas por llegar a su casa de Frandalís. Lo primero, descargar maletas y cajas y la primera visita era siempre a su hermana la Tía Pepa, la del Cortín, la de la miel; que rica y dulce era. En Tablado manteníamos discusiones sobre pesca de truchas, afición que aún conservo, quizás por “convencer” a mi abuela. Pero ella nunca creyó que yo pescaba las truchas que diariamente le traía, bajando al amanecer al río a pescar bien a mano o a Trurón. Decía que me las daban, provocándome rabia a mis 12 años. Su respuesta era siempre : “a Josilín as que tu piches, cómulas you crudas”. Un día muy de madrugada, bajé al río a pescar dos truchas que tenía controladas; a mano las cogí y en un caldero con agua las llevé a casa, dejándolas en la bañera con agua fría para que al levantarse las viera y no dudara. Tampoco lo creyó.... Mi itinerario de pesca, era: unos días río abajo, Ponte Xardón, Os Coutos, A Caburcua,..... hasta Sisterna; otras veces rió arriba hasta Reiroso. Comenzaba na Ponte del Río, muy cerca del Prao Molín de mi abuela, al que atravesaba una pequeña presa que desembocaba en el Molín del Buelo. La de veces que la tía Benina nos cogió secando el molino al quitarle el agua de la presa.. Río arriba pescando a mano, y guardando las truchas en el “cambeiro” –sin horario ni compañía- pasaba por los prados SALGUEIRO, VEICIERAS, - recuerdo que en el de Vallejo había Amurueganos -, PRAO CACHETE, PONTE DEL TROMEDAL, hasta llegar a Reiroso. Mi único deseo que mi abuela las comiera crudas. Me hacia salir del río las voces que, en los prados de Reiroso, indicaban que los segadores esperaban la llegada de la Parva. Aún veo aquellas sacrificadas mujeres cunqueiras con la comida en un gran pote sobre la cabeza, apoyado en una Corra, aguantando desde Tablado el peso del abundante condumio; sabroso caldo de berzas con algo de unto, patatas pequeñas, chorizos, andróllas, morcillas, cachola y algo de lacón y en una servilleta de trapo envuelto el pan de hogaza y las frebas de jamón; el vino de la taberna del Tío Balbino y Donis de aquella cuba a la izquierda junto al juego de la Rana. Hablábamos de todo un poco y observaba como se afilaban las guadañas en el “cabruño” fijado al suelo, martilleando hasta conseguir buen afilado, pasando luego la piedra que guardaban en el “cachapo” con agua y alguna hierba para evitar perderla. Dando cuenta de aquella comida tan suculenta que todavía hoy recuerdo entre sueños, seguía mi tarea de pescar hasta entrada la tarde. De vuelta a casa hacía parada en los arenales de la Collada donde cogía algunas “carramieras” de arándanos que ataba con una “viluerta”. Llegado a Tablado, la preceptiva bronca por no avisar de mi falta a la hora de comer. Mostraba a mi abuela las truchas y su respuesta era siempre la misma “A Josilin nun son tuas, as tuas comulas you crudas”. Mi abuela nunca creyó que yo pescaba truchas, por eso hoy sigo pescando. Abuela si hoy me vieras, ¿Qué dirías?. Yo se tú respuesta.

José L. González Sal

Curiosidades

Con cabras y ovejas


Quiero hacer un recuerdo a los dos pastores que tuvo TABLADO: en primer lugar a PREBEYO, de quien mi madre SOFIA me contó ya sabia anticipadamente de los beneficiosos efectos del yogourt, desconocido en TABLADO en esas épocas, pues al cortarse la leche, el reclamaba los cuajos y decía que era lo mejor para el estomago, de cuyo mal padecía mas por el hambre que por el exceso de comida; y mas tarde, el TIO MANUEL, delgado y cuyo vicio era fumar en cachimba. El toque matinal de aquella caracola marina blanca en LA CALECHA, avisaba de la concentración de cabras y ovejas. La plaza se impregnaba del olor a ganado, sonido de chuécaras y bolitas de excrementos, mientras las cabras hacían chocar sus cuernas con ágiles saltos y cabriolas. El turno de pastoreo corría de casa en casa en función del numero de animales que tenían, comenzando por el FONDO DEL LUGAR y ascendiendo hasta completar todas las casas. Abandonábamos TABLADO hacia la cuesta del río, cortando en la bajada algún XIRU de castañal para hacer XIPRAS, retorciéndolo hasta dejar limpia la corteza. Cruzábamos el río por el viejo puente de madera, y a partir del PRAO MOLIN comenzaba un camino ascendente y pedregoso por el que siempre discurría el agua que sobraba de los verdes prados que adornaban el paisaje. Había una fuente de frías aguas –FONTI IL VIECHU– antes de llegar a POULUA, donde era abundante la manzanilla. Aquí dejábamos que cabras y ovejas pacieran con calma, pues sus excrementos eran buen abono para tales flores, mientras apañábamos la manzanilla, apreciada en Tablado para combatir los dolores de estomago y malas digestiones muy comunes por el exceso de picante en comidas y embutidos, que ya en casa dejábamos secar sobre papel de periódico encima del escano, para luego guardarla en botes de cristal. Recogido y juntado el ganado y comprobado que ninguno faltase, seguíamos camino RUBIA arriba, BRAÑA VIECHA hasta el ALTO EL VALLE, momento en que el sol comenzaba a calentar con fuerza al subir LA GUTIERRA. Mas adelante los PRAOS DE PEPE, donde se hacia parada para reponernos de las cuestas de LA GUTIERRA. Mientras el ganado pastaba, dábamos cuenta del merecido almuerzo que llevábamos envuelto en la servilleta de trapo bien atada al cinturón o al extremo de un palanquín a modo de atillo sobre el hombro. El menú único y el de costumbre: CHORIZO, JAMON Y EL PAN DE HOGAZA, mezcla de trigo y centeno, el que amasaba DELMIRA, un placer hoy inalcanzable... Cortábamos el pan con nuestra navaja de TARAMUNDI, reservando el tocino para la hora de comer en el CHAO CUEVO. Antes de llegar y a la izquierda del camino, a la altura de la FANA DE PUERTAS, recogíamos lo que en Tablado llamaban CORALES, que no eran sino pequeños prismas de cuarzo cristalizado. A los pies da PENA PICHEIRA se hacia IL RUMI con huces y algún pequeño tuérgano, y en un gabuzo se insertaba el tocino cortado en tiras hasta la piel, que se asaba hasta quedar retorcido y crujiente sin desperdiciar la grasa que soltaba. Acabada la comida y mientras el ganado pacía monte arriba, llegando a veces a tener que ir a buscarlo al ALTO A BOVEDA, era costumbre de grabar el nombre o las iniciales para abreviar, golpeando con una piedra sobre la PENA PICHEIRA, llamada así por tener un orificio en forma de cerradura de una puerta. Tocaba ya recoger el ganado y contarlo, retornando el camino a TABLADO con otra parada en la POULUA donde apañábamos el resto de manzanilla que habíamos olvidado. Puntualmente y siempre antes del anochecer, hacíamos entrada en LA CALECHA donde ya nos esperaban; cada cual recogía el ganado a su cargo al que antes de meterlo en los currieros de la corte daban un puñado de sal gorda. NOTA: Si algún error de localización existe en este relato, espero sepan disculparlo. Dado el tiempo transcurrido puedo haber cometido alguno, pues la memoria no es permanente.

GRACIAS.

José L. González Sal

 

 

 

Tablado

 

 

 

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Sofia                                Subir                                     Geografía

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